Este trabajo presenta unas
actividades académicas diseñadas para el grado noveno repartidas por áreas cuya
finalidad es que a través de la enseñanza del desarrollo sostenible, se
promueva un cambio progresivo en la calidad de vida del estudiante, permitiéndole
comprender la transformación de los métodos de producción y de los patrones de
consumo que se sustentan en el equilibrio ecológico. Todo esto implica el
respeto a la diversidad étnica y cultural de la localidad, así como el
fortalecimiento y la participación ciudadana en convivencia con el ambiente,
sin comprometer la vida de las futuras generaciones. “Para ello es necesario
orientar la educación sobre el desarrollo sostenible en base a los valores, ya
que este constituye un instrumento idóneo para una formación orientada hacia la
responsabilidad individual y colectiva, hacia la concepción del ser humano como
parte del planeta, hacia las relaciones que cultiven la tolerancia, el respeto
y el cuidado entre los seres humanos y hacia el progreso ambiental, tecnológico
y social responsable.” [1] Todo esto supone un cambio de
mentalidad y una conciencia social, ya que todos estos cambios se relacionan con el funcionamiento de la
sociedad y por lo tanto tendrá relación con las problemáticas implicadas entre
otras como el consumo desmedido y el impacto que genera en el ambiente, y esta
educación en valores y sostenibilidad debe ser un proceso sistémico,
interdisciplinario y constante, que trascienda el currículo formal e involucre
a toda la comunidad escolar, para así
contribuir en la formación y el desarrollo de la subjetividad de los
estudiantes para forjar proyectos de vida. Según Juan Pablo Orrego:
“Afortunadamente no necesitamos redescubrir la rueda ni el fuego respecto al
cómo lograr la sustentabilidad. Muchos de los valores para lograr la
sustentabilidad comunitaria y ecológica,
practicados por muchos pueblos a lo largo de la historia de la humanidad, son
plenamente aplicables hoy en las sociedades modernas. En muchos casos, aplicarlos implica cambios significativos,
tanto estructurales, como conductuales, pero a estas alturas es evidente que el
imperativo de desarrollar sociedades más justas y equilibradas, así como
genuinamente sustentables en lo ecológico, exige transformaciones profundas. En
vez de temerla, debiéramos encarar esta necesaria transformación como un bello
desafío que ofrece infinitas oportunidades de verdadero desarrollo, innovación,
cooperación, creatividad…”[2]
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